¿Qué es la presión fiscal y cómo se calcula?

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¿Qué peso tiene la recaudación pública en la riqueza que genera un país? La presión fiscal es el término económico que responde a esta pregunta. En este post hablaremos de su situación en España, adentrándonos, en primer lugar, en su concepto y después en su cálculo, para acabar analizando la presión fiscal española en comparación con otros países. Sigue leyendo y descubre qué parte del pastel se lleva el Estado en la actualidad.

Qué es la presión fiscal y qué son los impuestos

La presión fiscal, también conocida como presión tributaria o presión impositiva es el porcentaje de los ingresos procedentes tanto de particulares como empresas que recauda el estado en forma de tributos, como los impuestos, en relación al Producto Interior Bruto (PIB).

Generalmente, los impuestos son la principal fuente de ingresos públicos de un país, por lo que el índice de la presión se utiliza normalmente para conocer el peso del sector público en la economía a nivel nacional.

¿Cómo se calcula la presión fiscal?

La presión fiscal nos indica cuántos impuestos aportan consumidores y empresas y, por tanto, se calcula dividiendo la cantidad recaudada entre el PIB y a continuación se multiplica por 100 para obtener el porcentaje. El cálculo tiene la siguiente forma:

Presión Fiscal = (Impuestos recaudados/PIB) x 100

Cabe destacar que la presión fiscal se mide teniendo en cuenta el pago efectivo de impuestos y no la cantidad que figura en la legislación. En consecuencia, cuando los ciudadanos evaden los impuestos, la presión baja, aunque los tributos que marque el Estado sean altos. Así que una estrategia que suelen utilizar los países con una alta evasión impositiva, consiste en subir los impuestos a aquellos ciudadanos con menos posibilidades de evasión, que normalmente se trata de los particulares.

Los 16 países con mayor presión fiscal del mundo

Según los datos de 2020, España ocupa el número 16 en la lista de los países con mayor presión fiscal a nivel mundial. Poner en nuestro país en contexto, requiere hablar en términos generales: la mayoría de los Estados con una economía desarrollada cuentan con una presión fiscal elevada, aunque puede variar considerablemente entre unos y otros, situándose entre el 20% y el 50% del PIB del país correspondiente. Veamos el porcentaje en España, comparándolo con otros países.

El nivel fiscal en España

En la actualidad, la presión fiscal en España está en el 39,3%, de acuerdo con el estudio Taxing Wages, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esto supone cerca de cinco puntos más sobre la media de los países de la organización, de 34,6%. Y, expresando el dato con otras palabras, tenemos que más de un tercio del sueldo de los españoles se destina a impuestos.

Por supuesto, la presión fiscal en España, también es superior a la media mundial. Pero, ¿qué otros países cuentan con una elevada presión impositiva?

  • Bélgica: 51,5%
  • Alemania: 49%
  • Austria: 47,3%
  • Francia 46,6%
  • Italia: 46%
  • República Checa: 43,9%
  • Hungría: 43,6%

Y, ¿qué países son los que tienen menos presión fiscal? La mayoría se encuentran muy lejos de nuestras fronteras.

  • Colombia: 0%
  • Chile: 7%
  • Nueva Zelanda: 19,1%
  • México: 20,2%
  • Suiza: 22,1%
  • Israel: 22,4%
  • Corea del Sur: 23,3%
  • Estados Unidos: 28,3%
  • Australia: 28,4%

Un aspecto importante este índice, a parte de su valor, es la forma en que se realizan las aportaciones. ¿De dónde proceden las contribuciones que se realizan a las arcas públicas españolas? En nuestro país, las personas que contribuyen a la Seguridad Social son las que llevan el mayor peso sobre sus hombros, ya que estas contribuciones suponen un 34% de lo recaudado, frente al 26% promedio en los países de la OCDE en su conjunto.

La principal conclusión que sacamos sobre la presión fiscal en España es que las empresas destinan un elevado porcentaje de dinero a través de las cotizaciones a la Seguridad Social correspondientes a su plantilla de trabajadores. Este porcentaje es el 23% del salario total neto de los empleados, los que supone una gran distancia con respecto a la media de la OCDE, siendo un 13,1%.

Luego, la contribución que realiza la fuerza de trabajo en el sector público es notablemente alta. La pregunta es, ¿merece la pena? Si contamos con unos servicios públicos de calidad que nos faciliten la vida y nos supongan un ahorro en la economía particular así como la garantía de una jubilación digna, una presión fiscal alta es un buen indicador.

Por otro lado, un trato amable al sector empresarial, el fomento de la apertura de nuevos negocios y de la creación de empleo son esenciales para que la presión fiscal se mantenga. Y, en este sentido, las políticas de turno juegan un papel fundamental. Por otra parte, nuestra responsabilidad como ciudadanos es velar para que realmente estas contribuciones se destinen allá donde deben estar, hablando sobre todo, a través de nuestro voto.

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