Activos intangibles. ¡Descubre algunos ejemplos!

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En los inicios de la contabilidad, la gran mayoría de los activos que formaban parte de una empresa se podían palpar con los propios dedos de las manos. Sin embargo, con el avance y el desarrollo que han experimentado las nuevas tecnologías durante los últimos años, así como por el papel protagonista que han adoptado en la mayoría de las transacciones que se producen, el número de compañías que necesitan poner en valor los activos intangibles ha aumentado de manera considerable.

Si quieres más información acerca de ellos, ¡continúa leyendo! Desde Anta Consulting te explicamos su significado, te hablamos de los distintos tipos que existen y te mencionamos algunos de los principales ejemplos para resolver cualquier tipo de consulta que pueda surgirte al respecto.

¿Qué son los activos intangibles?

Los activos intangibles son aquellos recursos que posee una entidad y que, dadas sus características y particularidades, tienen la capacidad de dar lugar a beneficios tangibles. Ahora bien, no pueden ser percibidos físicamente. Y es que, como su propio nombre indica, tienen una naturaleza inmaterial. También se conocen con el nombre de “bienes intangibles” o “inmovilizado intangible”.

La propiedad intelectual corporativa, las patentes, las marcas registradas, los derechos de autor y las metodologías de negocio son algunos de los ejemplos de activos intangibles más populares. Todos ellos tienen la capacidad de generar beneficios económicos futuros a través de diversas operaciones.

Ejemplos de activos intangibles. ¡Descubre los principales tipos!

Después de ver qué son los activos intangibles, desde Anta Consulting mencionaremos y explicaremos en profundidad algunos de los ejemplos más característicos.

  1. Marcas comerciales y nombres de dominio. Estos son los dos activos intangibles que permiten, principalmente, la diferenciación de una empresa sobre otra. Y es que, mientras que la marca comercial hace referencia al propio nombre del negocio, el nombre de dominio está relacionado con la dirección web que tiene una entidad dentro de internet.
  2. Patentes, derechos de autor y secretos comerciales. Las patentes están estrechamente relacionadas con la posesión de títulos de Propiedad Industrial. Dicho de otro modo, estas catalogaciones dan a sus poseedores el derecho de actuar frente a terceras personas que copien, fabriquen, importen o vendan los productos o procedimientos que hayan sido previamente protegidos. Por su parte, los derechos de autor proporcionan a su poseedor la virtud de utilizar la obra de forma exclusiva. Por último, los secretos comerciales están relacionados con la propiedad intelectual y protegen información confidencial, la cuál únicamente podrá ser vendida o concedida con la obtención de una licencia.
  3. Software y tecnología. La evolución tecnológica que se ha experimentado durante los últimos años ha hecho que las empresas se desarrollen a un nivel muy alto. Tal es así que la presencia que estos dos factores tienen dentro de las compañías es enorme. Por ello, tanto el software, como la tecnología constituyen dos de los activos intangibles que más valor proporcionan a las entidades comerciales.
  4. Contratos y acuerdos comerciales. Los contratos son acuerdos de voluntades que se establecen entre dos o más partes. En ellos se establecen las diferentes condiciones a las que se comprometen las personas o entidades que entren en juego. Dadas sus características, tanto los contratos, como los acuerdos comerciales, se constituyen como uno de los ejemplos de activos intangibles más conocidos que existen.
  5. Relaciones con clientes y proveedores. Las relaciones con clientes y proveedores generan una serie de beneficios a corto, medio o largo plazo. Sin embargo, por sus características, al igual que ocurre con los anteriormente mencionados, se constituyen como uno de los activos intangibles más reconocidos. Y es que, pese a no ser algo que pueda ser reconocible físicamente, genera resultados que pueden ser positivos o negativos.
  6. Conocimiento y habilidades especializadas de los empleados. Los trabajadores de una empresa se constituyen como uno de los activos más importantes que existe. Y es que, gracias a su trabajo, esfuerzo y constancia, las empresas tendrán unos resultados u otros. A pesar de que sus conocimientos, habilidades y especialidades no puedan medirse físicamente, sí que pueden hacerlo cualitativamente. Es por ese motivo por lo que se consideran un activo intangible.
  7. Reputación de la marca y prestigio de la empresa. La reputación y el prestigio que tiene la marca es fundamental de cara a establecer una imagen positiva entre los potenciales clientes. Si la percepción que estos tienen de la empresa es mala, los resultados serán negativos; mientras que, si la percepción que los potenciales clientes tienen de la compañía es buena, los resultados serán mejores. Son considerados como activos intangibles porque al igual que los anteriormente mencionados, no pueden ser percibidos físicamente.
  8. Derechos de explotación de franquicias y licencias. Los derechos de explotación pueden definirse como la capacidad de patrimonio que permite a su autor hacerse con un rendimiento económico procedente de su obra. Por su parte, la franquicia se entiende como el sistema de venta adquirido por una firma comercial a partir del cual puede vender determinados productos bajo una serie de condiciones previamente definidas. Por último, las licencias se definen como los permisos concedidos para la realización de ciertas actividades comerciales.

Estos son algunos de los principales ejemplos de activos intangibles que existen. En caso de tener cualquier tipo de duda, ¡ponte en contacto con nosotros! Contamos con un equipo repleto de profesionales que estará encantado de atenderte y asesorarte a lo largo de todo el proceso.

Tipos de activos intangibles

Una vez que hemos definido lo que son y de analizar algunos de los principales ejemplos que existen, podemos diferenciar dos tipos de activos intangibles que en contabilidad se separan por partidas. Desde Anta Consulting mencionaremos y explicaremos ambos en profundidad.

  1. Gastos diferidos. Se trata de aquellos activos intangibles que representan el uso de servicios o el consumo de bienes, pero de los que se esperan ingresos en un futuro. En nuestra cuenta de resultados los tratamos como gasto diferido hasta que originen ingresos en el ejercicio siguiente. Un ejemplo de activo intangible que a su vez es un gasto diferido es el perfil de Instagram que una empresa tiene en activo.
  2. Derechos o privilegios. Son aquellos bienes incorpóreos que suponen un derecho o privilegio para la entidad. Estos pueden reducir los costes de producción, mejorar la calidad de nuestro producto o servicio y promover su venta. Los derechos de autor de un libro o el registro de cualquier marca son claros ejemplos de este tipo de activo intangible.

¿Cómo se realiza la valoración de los activos intangibles?

La valoración de los activos intangibles no es tan sencilla como la de los activos tangibles de una organización. Sin embargo, también nos encontramos con situaciones en las que necesitamos ponerle un valor o precio. Tal como se propone en cualquier asesoría fiscal, en procesos de compraventa de empresas que cuentan con este tipo de activos es necesario conocer las formas de valoración. Para calcular el valor de estos bienes y, por tanto, de la empresa en su totalidad, existen diversos métodos que podemos utilizar.

Valoración por coste de desarrollo

Este método es muy útil cuando se trata de licencias tecnológicas. En la valoración del activo intangible se tienen en cuenta los costes asociados a la invención, desarrollo, protección y comercialización de la tecnología.

El precio final del activo intangible es el resultado de una negociación entre el desarrollador del bien y el comprador. En este proceso, el desarrollador pone sobre la mesa el importe que le gustaría obtener de la venta y el comprador puede alegar errores o gastos que poco valor han aportado al bien intangible.

Valoración por estimación de ingresos futuros

Realizar una estimación de los ingresos que va a generar el activo intangible es otro ejercicio que podemos hacer para su valoración. Esta estimación debe realizarse lo más detalladamente posible. Una vez que obtengamos una cifra, se calcula el 25% de la estimación y el importe resultante es el valor de nuestro activo intangible. Este porcentaje es fruto de un reparto de los ingresos futuros que se realiza entre diferentes agentes. Uno de ellos es el desarrollador de la tecnología en cuestión, por ejemplo, al que se le adjudica dicho porcentaje.

Modelo de valoración comparativo

Este método se basa en el análisis comparativo de compraventas de activos intangibles similares al nuestro que se hayan producido recientemente en los mercados. Si queremos aplicar el modelo de valoración comparativo, obviamente, debe haber un número relevante de operaciones en las que fijarnos y, aun así, debemos tener en cuenta que se trata de una aproximación. Para que esta aproximación sea lo más fiable posible, es importante informarnos bien sobre las transacciones que vayamos a comparar.

Valoración por generación de valor para el comprador

Por último, podemos valorar un activo intangible calculando el beneficio que obtendría un comprador a partir de su adquisición. Por ejemplo, puede suponer un valor extra para él debido a que obtiene algo que sin ese bien intangible no tendría. También hay que valorar cómo impide a sus competidores tener algo igual en su propiedad, como es el caso de las patentes.

¿Tienes activos intangibles en tu empresa? ¿Necesitas ponerles precio? Si conociendo estos métodos para su valoración no sabes cómo hacerlo, recuerda que en Anta Consulting tienes a tu disposición profesionales expertos en contabilidad que le pondrán un precio acertado a tus bienes, sea cual sea su naturaleza. ¡No lo dudes más y ponte en contacto con nosotros!

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