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Pasos Para Crear Una Pequeña Empresa

Voy a crear una pequeña empresa: 10 pasos a seguir

Voy a crear una pequeña empresa pero, ¿qué pasos debo seguir? Encuéntralos en Anta Consulting y arranca con tu negocio desde ya. Aquí tienes los diez pasos más importantes para tu futuro negocio. ¡Adelante!

1.Buscar el qué: un producto, un servicio…

Lo primero que se tiene que saber, a la hora de constituir una empresa, es qué se quiere hacer, qué proyecto de negocio tenemos. Para ello habrá que identificar una demanda no atendida en el sector o en el segmento en el que pretendes actuar. Un paso clave pero a la vez complicado, pues aquí radica el comienzo de nuestro éxito o fracaso. Esa demanda habrá que buscarla respecto a un problema concreto que haya surgido y necesite solucionarse, algo que ya existe pero en el que es necesario o conveniente dar un salto de calidad o simplemente otra vertiente de un producto o servicio que puede ser complementario, sino sustitutivo.

Para tener certeza de que la idea es viable y se justifica en el ecosistema empresarial de la región, vale la pena invertir en un análisis de mercado. De esta forma será más fácil entender el perfil y las demandas de los consumidores, la situación de la competencia y las posibles relaciones comerciales con los proveedores.
Ahora bien, con independencia de la idea escogida, será necesaria una gran dosis de dedicación para hacer el negocio rentable. Paciencia y perseverancia son condiciones sine qua non para alcanzar el éxito.

A ello se suele llegar por dos caminos distintos: Se nos ocurre una idea de negocio nueva, original, que no existe en el mercado, que nos va a llevar a abrir nuevos mercados, nuevas necesidades, etc; desarrollando un producto o servicio que ya existe y lo que hacemos es darle otro aire nuevo, otra forma de poder captar las necesidades que se habían creado pero que no han quedado satisfechas por alguna razón que nosotros hemos detectado y valorado como importante

2.Encontrar el quién para nuestra pequeña empresa

En este punto es donde tenemos que definir cuáles son los integrantes del proyecto. Si hay uno o varios socios, la naturaleza de esos socios (pueden ser simplemente capitalistas o socios trabajadores), si se trata de promotores…y las responsabilidades consiguientes, funciones, carga de trabajo y nivel de gestión en el día a día de esta nueva aventura empresarial.

Los llamados promotores no simplemente lo pueden ser a nivel económico, sino que también pueden suplir una carencia inicial desde el punto de vista técnico, formativo, de gestión o capacitación empresarial.

3.Planificación y esquematización: El Plan de Empresa

Una vez definido el qué y el quién, pasamos al cómo, es decir, la manera en la que implementaremos esa idea para dar forma a nuestro proyecto. Aquí habrá que definir las características básicas desde una perspectiva personal y estrictamente profesional.

Para ello debemos tomar una guía, una brújula que nos orienta e impida ver el bosque entre tantos árboles: El plan de empresa. En este documento figurarán las estrategias, recursos, objetivos, composición del equipo…y una calendarización de todo el proceso.

4.El ámbito de la empresa: Buscar el dónde

Cuando ya sabemos qué queremos hacer, con quién lo vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer hay que decidir dónde vamos a desarrollar la idea empresarial. Hay que tener en cuenta que la localización geográfica de la  empresa nos puede condicionar de forma importante, brindándonos ciertas ventajas o posibilitando que aparezcan inconvenientes que pueden dificultar mucho esta fase inicial y la consolidación posterior del proyecto.

Localización de la empresa

¿En qué hemos de basarnos para buscar una correcta localización de nuestra pequeña empresa?

  • Tipo de actividad: Aunque es cierto que con la globalización en todos los sitios hay de todo, como se suele decir, será más fácil adecuar nuestra realidad empresarial a un entorno en el que no haya competencia o bien, esa misma competencia, haya facilitado la creación de un mercado consolidado en el cuál lograr nuestra propia cuota.
  • Los recursos: Hay que tener una localización cercana a los recursos necesarios (económicos, humanos, logísticos…) para el desarrollo de la actividad empresarial.
  • Desplazamientos: hay que ver dónde están nuestros clientes potenciales y si, para encontrarlos, en esa ubicación concreta nos veremos obligados a hacer muchos desplazamientos, lo que afectará a la logística y política de gastos.
  • Fiscalidad: un punto que muchas veces no consideramos en esta fase inicial del proyecto, pero que influye y mucho a la hora de los pagos. No en todas las ciudades y comunidades se paga lo mismo para lo mismo. Convendrá hacer un análisis detallado para intentar sacar el mayor número de ventajas.

5. Cuándo empezar a trabajar

El momento en el que la pequeña empresa debe empezar la andadura es una decisión puramente estratégica. Hay factores que pueden hacer que tomemos una decisión u otra: el plazo en el pago de impuestos, esperar al momento en el que la estacionalidad de la actividad sea la más adecuada, etc.

Los plazos para el inicio oficial de la actividad deben fijarse con antelación e intentar respetarse para ceñirnos al plan de empresa, aunque siempre pueden depender de factores externos e imprevisibles que habremos de considerar para no fijar compromisos que, posteriormente, no podamos asumir y terminen pasando factura.

6. Recursos. Con qué y con quién contamos para empezar

Fundamental cerciorarnos de los recursos con los que contamos para arrancar el negocio. Recursos de todo tipo: económicos, por supuesto; pero también materiales y humanos.

7. Objetivo. Para qué queremos realizar el proyecto empresarial

La fijación de unos objetivos empresariales es necesaria. Sin ellos no se puede llevar a cabo dos de los procesos fundamentales en la función estratégica de la empresa: la planificación y el control.

Planificar es diseñar cómo actuará estratégica y económicamente la empresa en el futuro. La planificación viene marcada por unos objetivos. Y cuando hablamos de control nos referimos a conocer si la empresa funciona como se ha planificado o no.

8. ¿Qué forma jurídica y legal nos conviene más?

Analizado el proyecto y nuestra capacitación para poder llevarlo a cabo, llega el momento de estudiar bien qué entorno legislativo afecta o puede afectar a la pequeña empresa, es decir, la forma jurídica que más conviene a nuestro tipo de empresa según su volumen, mercado y actividad. Aspectos como ¡ el pago de menos impuestos, el acceso a ayudas y subvenciones que se ofrecen a determinadas formas, financiación…quedarán condicionados mayormente por la forma legal y jurídica de nuestra empresa.

9. Nuestro público objetivo o potencial

Esencial. Debemos tener muy claro cuáles son las personas o entidades a las que va dirigida nuestra actividad para poder saber qué es lo que realmente necesitan o qué es lo que pueden necesitar.

A este respecto es conveniente segmentar el mercado. La segmentación consiste en agrupar a los clientes en conjuntos con características diferenciadoras importantes entre unos y otros. Los criterios pueden variar mucho en función de variables objetivas (criterios geográficos, sociológicos, demográficos, etc.) o subjetivas (calidad de vida, comportamiento, estilo de vida, etc.).

10. Inversión

Este es uno de los puntos que más dudas ofrecen en la realización de cualquier plan de empresa. Se trata de saber cuánto nos va a costar el llevar a cabo el proyecto para así poder ver si necesitamos ayudas para la financiación del proyecto o si, por el contrario podemos con nuestros propios recursos empezar con el mismo. Debemos valorar la posible necesidad (o no) de de activos materiales e inmateriales, formación, recursos humanos y/o económicos, etc.

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