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La Digitalización De Las Pymes Y Empresas

La transformación digital: reto y necesidad para las Pymes

En plena era de las tecnologías de información y las telecomunicaciones, distintos estudios demuestran que las pymesempresas españolas no se encuentran capacitadas para abordar proyectos de transformación digital. La dificultad que entrañan los mismos, la falta de una hoja clara de ruta o incluso el desconocimiento del impacto que supone para el negocio el avance de la era digital se oponen a un avance que terminará siendo imparable.

Reinventarse para ser más eficientes

Parece claro que las compañías que quieran afrontar el futuro con garantías de éxito deben abordar con determinación la digitalización de sus negocios. Si no se reinventan, muchas organizaciones tradicionales pueden verse superadas por nuevos actores digitales que irrumpen con modelos disruptivos. Por tanto, la constitución de nuevas empresas así como la perdurabilidad de las ya existentes para por impulsar de forma decidida sus procesos de digitalización para ganar eficiencia.

Cuando hablamos de reinvención nos referimos a que las organizaciones tradicionales tienen que modificar sus procesos de producción, estrategias de mercado, canales de distribución y políticas comerciales. ¿La razón? Los hábitos de consumo han cambiado, en una marcada evolución hacia los canales digitales y móviles tras la irrupción de las nuevas tecnologías y su adaptación al consumidor medio, con interfaces más usables, aplicaciones más adaptadas a las necesidades reales y, sobre todo, precios más asequibles a los bolsillos del ciudadano. Ejemplo de ello son los 30 millones de internautas que hay en España hay una población internauta, con una penetración del móvil del 88%.

La digitalización de los Clientes

Estamos ante un mercado exigente donde el protagonista es un consumidor con más poder y que, al disponer de más información, está dispuesto a cambiar de proveedor. Un consumidor proactivo y participativo que no se conforma con lo mismo de siempre…y que tampoco confía ciegamente en los mismos de siempre.

Un cliente, por consiguiente, digital. ¿Y qué implica ser digital? Pues mayor capacidad para acceder a la información y voluntad por compartirla por igual y de igual a igual. Un intercambio de información que desarrolla una vertiente social del consumidor, que valora y toma como referencia lo que le recomiendan sus iguales, a los que pide consejo y a los que otorga, en base a su experiencia como usuarios o consumidores, una credibilidad empresarial que termina siendo la clave del éxito. Un cliente conectado, comprometido y social.

El consumidor ha cambiado porque su forma de comunicarse, de relacionarse y de identificarse también ha sufrido un drástico cambio. Ante esta realidad, las empresas deben situar al cliente en el epicentro del negocio. Un cliente distinto que ahora ya no busca producto sino mejor servicio y experiencias singulares. Y ello requiere que los negocios se suban al carro digital porque resulta imposible, con estos parámetros, obviar las nuevas tecnologías a la hora de acercar nuestra oferta a la demanda, más ante el aumento exponencial de la masa consumidora, que requiere de productos y servicios de fácil accesibilidad a través de internet y los Smart Phone.

Y no perdamos de vista la importancia de las redes sociales, como un nuevo canal de atención al cliente y que crean perfiles específicos que les ayudan a mejorar su imagen de marca. Por tanto, y cada vez más, las empresas son conscientes de que no pueden dar la espalda a estas plataformas porque es allí donde están los clientes, o al menos reside una buena parte de ellos.

Apuesta firme y liderazgo

Sin embargo, y según los datos de distintas consultoras de marca y análisis estratégico, menos de un tercio de las empresas españolas ha creado puestos para cubrir sus necesidades digitales, lo que demuestra que el camino por recorrer todavía es largo…y cuesta arriba. El camino que tienen por delante las empresas españolas es largo. Un camino donde los líderes empresariales, desde sus equipos y consejos de dirección, deben y tienen mucho que decir para acortar distancias, en el desarrollo de una hoja de ruta que debe ser prioritaria en los objetivos y estrategia de la empresa.

Hablamos de llevar a cabo un plan de digitalización en el que se tengan en cuenta aspectos tecnológicos, de procesos y organizativos ya que la transformación digital debe abarcar a toda la organización. Más cuando el cambio obliga a aplanar las organizaciones, a hacerlas más horizontales, a disminuir o eliminar la jerarquía. Y también requiere de nuevas formas de trabajo. Cambios y procesos que deben comenzar en la punta de la pirámide empresarial para ir disminuyendo hasta la base, de forma que sean los líderes quienes impulsen el proceso, lo supervisen y lo acrediten con su propio ejemplo.

Recordad que las empresas que no se adapten a esta revolución, desaparecerán del mercado. Simple y llanamente porque aquellos negocios que piensen y actúen en digital serán líderes en crecimiento, rentabilidad y satisfacción desde el punto de vista del cliente. Lo que no es poco en estos tiempos que corren.

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